Los llamados ‘vinos de terruño’ son aquellos que reflejan las características del lugar en el que se producen. El famoso ‘terroir’ (en francés), no es sino la suma de los elementos propios de la situación geográfica de la bodega -tales como el clima, la altitud, el suelo- y del trabajo de los elaboradores -el tratamiento del viñedo, la selección de las uvas, la forma de vinificación, por ejemplo.