Este lunes, dentro de las actividades de la primera jornada de ‘Enofusión’, se llevó a cabo una cata vertical de la bodega Protos de Ribera del Duero, en la que pudimos constatar la evolución de uno de sus vinos insignia, el Gran Reserva.

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Una jornada inaugural memorable la de este 25 de enero, con la que abrió ‘Enofusión 2016’, la gran cita de los vinos en España. Entre los protagonistas del día está la bodega Protos, una de las más importantes de Ribera del Duero, por ser, precisamente, la que dio nombre a dicha región vitivinícola española. Fue en 1982 cuando la bodega autorizó el uso del nombre de uno de sus vinos, Ribera del Duero, a la entonces naciente denominación de origen.

Se trata de una bodega que ha crecido particularmente durante la última década, desde que en 2004 iniciara la construcción de sus actuales instalaciones, diseñadas por el arquitecto Richard Rogers. Actualmente cuenta con 5 bodegas en dos denominaciones de origen, una en Rueda y las cuatro restantes en Ribera del Duero. Además, es la bodega más visitada de la zona con más de 150 mil visitantes desde 2009.  Sus vinos se conocen en México desde hace varios lustros, pues es uno de los 94 países en los que tiene presencia.

La cata de este lunes tuvo la presencia de la enóloga Marilena Bonilla, directora técnica de la bodega desde 2005, cuando el hasta entonces enólogo principal, Carlos Guzmán, decidió jubilarse. Pero Guzmán no se alejó del todo de la bodega y por esa razón no sorprendió el aplauso que le dedicaron los asistentes cuando detectaron su presencia en la cata.

Bonilla presentó y comentó los vinos acompañada del sumiller David Robledo, mejor sumiller de España en 2014 y que actualmente trabaja en el restaurante Santceloni de Madrid.

Les presentamos unas breves notas de los vinos que pudimos catar este día, unos vinos muy especiales pues muchos de ellos ya no se encuentran a la venta y por esa razón fueron literalmente sacados “del botellero” de la bodega.  

El Gran Reserva de Ribera del Duero 

El Gran Reserva de Protos es un vino emblemático, que sólo se elabora cuando la añada es excepcional. Utiliza uvas de viñedos con más de 50 años de edad, con rendimientos bajos de unos 2 mil kilos por hectárea. La región se caracteriza por sus pocas lluvias y grandes oscilaciones térmicas, lo que facilita la acumulación de compuestos aromáticos y azúcares para producir vinos con gran cantidad de taninos y polifenoles, que influyen de manera determinante en su color y sabor.

La vendimia se realiza de forma manual en cajas de 20 kilos, con una cuidadosa selección por racimo y por grano. El mosto se almacena en depósitos de acero de 20 mil litros y la fermentación se realiza a 26 grados con remontados diarios. Como estipula el reglamento de la D.O., pasan un mínimo de 2 años en barricas nuevas de roble francés y americano. Posteriormente tienen una crianza de 3 años en botella.

– Protos Gran Reserva 2001. Fue el primer vino que catamos. Pertenece a una de las añadas calificadas como históricas por los expertos. Se elaboró en un año con fuertes lluvias y heladas primaverales, con el consiguiente bajo rendimiento de los viñedos. Bonilla destacó el gran color de este vino para su edad; en nariz su intensidad aromática, con presencia de tostados y sazonados; en boca presenta una entrada cálida con gran concentración de sabores muy equilibrados. Para Robledo es un vino que todavía tiene larga vida por delante. Lo constatamos por su especial frescura.

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– Protos Gran Reserva 2004. La del 2004 fue una añada con temperaturas y pluviometría media, sin grandes incidencias climatológicas, lo que permitió elaborar un Gran Reserva clásico de la Ribera del Duero. De tono rubí y granate, presenta un color muy vivo; en nariz mucha fruta negra madura y bien integrada; en boca se percibe su buena estructura, tanino muy presente, pero afinado. David Robledo comentó que su acusada presencia tánica es claro signo de longevidad.

– Protos Gran Reserva 2005. Este vino pertenece a un año muy seco y caluroso. En nariz encontramos fruta madura, compotada, tonos balsámicos, regaliz, toques minerales muy sutiles; en boca es cálido, aunque destaca por sus taninos potentes. Es un vino equilibrado, elegante por sus notas de pimienta o clavo y algunos balsámicos como eucalipto o mentol. Para Robledo es un vino con un excelente equilibrio, que a pesar de tener 15 grados de alcohol es apenas perceptible.

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– Protos Gran Reserva 2006. El 2006 fue un año caluroso en el que se realizó una de las vendimias más tempranas de la bodega (a finales de septiembre), lo que dio lugar a una menor concentración de azúcares y a rendimientos muy altos. Es un vino con un color rojo granate intenso; en nariz destacan sus notas especiadas, torrefactos y licorosos. David Robledo encontró aromas de regaliz con un toque lácteo elegante. En boca resulta agradable, sedoso, voluminoso, fresco y estructurado.

– Protos Gran Reserva 2009. Otro año en el que se realizó una vendimia temprana, muy caluroso, con baja pluviometría y rendimientos bajos. Es un año importante para la bodega, pues se aplicó lo aprendido en el trabajo de campo y en las investigaciones previas. De color rojo picota intenso con ribete cereza, característico de los vinos jóvenes. En nariz se nota la fruta negra (mora, zarzamora, grosella) con tostados y ahumados; es un vino elegante, complejo y frutal que puede ser muy representativo de lo que es un Gran Reserva de Ribera del Duero. Un vino fresco con taninos muy presentes que requieren de tiempo para suavizarse, en ese sentido es un vino con un gran potencial de guarda.

– Protos Gran Reserva 2010. Un vino bastante clásico, perteneciente a un año con alta pluviometría en el que se realizó la vendimia de forma tardía y con rendimientos bajos. Presenta alta intensidad de color; en nariz se nota la fruta muy madura, con un buen balance aromático, notas lácticas y balsámicas que se deben a la inversión hecha por la bodega en barricas nuevas y de calidad. Encontramos notas de vainilla y especias, tonos lácteos y minerales; en boca es redondo, persistente, frutal, fresco, con un tanino muy agradable; sin duda un vino que evolucionará gratamente con el tiempo en botella.

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